INTRODUCCIÓN

Dios no creó al hombre.
Éste lo creó a EL (a su imagen y extravagancia)

  


Hace 1´000,000 de años...

Alguna vez estuvo habitado. Se hallaba ubicado entre Marte y Júpiter y correría un futuro desastroso. Era un planeta muy pequeño de tamaño y, al igual que los demás, giraba en torno al sol. Sus habitantes iniciaron un rápido ascenso tecnológico y los pueblos fueron convirtiéndose en ciudades, luego en países; pero todos regidos por un mismo gobernante. El progreso se inició, y eso significó la paulatina destrucción del planeta.

El medio ambiente se contaminó a tal punto que las plantas no pudieron hacer más por el aire y poco a poco fueron desapareciendo del planeta. Los múltiples idiomas fueron mimetizándose, llegando a formarse un único idioma, mezcla de todos y cada uno de los ya existentes, así como sus razas, que disminuyeron a apenas un par, pues todas las razas se llegaron a fusionar, generando un par de nuevas razas capaces de resistir los embates propios de las extinciones naturales.

Los animales también experimentaron cambios biológicos, debido a las guerras que el ingresar a la edad moderna traía consigo. Los pueblos fueron dividiéndose y caos de pensamiento creando, a medida que su ambición crecía. Todos deseaban tener más que los demás y esto los llevó a pequeñas guerras grupales. Existía gente muy rica, mientras que otras vivían en la completa miseria. No sólo las fronteras dividían los países, sino también las ideologías que se iban creando con el correr del tiempo. Con el progreso y las nuevas tecnologías, modernizaron sus armas, y bases militares hicieron su aparición en un conjunto de sucesos que solamente traería consigo la aniquilación del planeta. Pensaban en conseguir la paz con guerras, pero no dio resultados, más aún empeoró la situación y se fueron percibiendo cambios genéticos en la gente. Se iniciaron campañas en contra de las guerras, pero fue inútil; campañas ecológicas; demasiado tarde. El planeta agonizaba.

La era espacial había dado un gran salto y en relativamente poco tiempo lograron hacer de los viajes al espacio algo rutinario. Llegaron a dos de sus cinco satélites en muy poco tiempo y la ciencia progresó sobremanera a la vez que experimentaban un terrible cambio en su naturaleza. Muchas mujeres iban quedando estériles a medida que el ambiente era contaminado con los residuos radioactivos y químicos que se habían esparcido dando lugar también a terribles enfermedades a la piel y garganta. Pasado algún tiempo se dio a conocer que, en secreto, los científicos del planeta habían experimentado con gente a la cual clonaban a su antojo. Esto generó un shock en la población y se rehusaron a apoyarlos. Pero era bien sabido que de no hacer algo pronto, se convertirían en residuos de una civilización aniquilada por su propia inteligencia.

Esto creó muchas polémicas y entre muchos hubo discusiones. Científicos, militares y civiles de toda índole opinaron al respecto y mientras unos negaban y se oponían, otros apoyaban. Por esos tiempos subió al poder uno que daría la autorización para iniciar todos estos descabellados experimentos. Pero no todo era tan malo, pues tenía un interesante plan entre manos, el cual consistía en instalar en una de sus lunas una planta de almacenamiento de vegetales clonados y recolectar de allí todo el oxígeno que necesitaran a medida que lo iban consumiendo, así también animales para su alimentación y de los que se encontrasen en peligro de extinguirse. También tenían pensado clonar a todos los niños del planeta y mantener sus embriones almacenados hasta que sus originales fallecieran... Todo esto trajo consigo una completa división del planeta en dos ideologías: La que apoyaba al gobierno, y la que no. La que no apoyaba, decidió gobernarse sola. La creación de individuos clonados fue la preocupación diaria a medida que sus ancestros iban desapareciendo, pero esto no preocupó a la oposición. Con el tiempo, la oposición desapareció, pues no podían reproducirse y no se iban a clonar, y solamente individuos clonados fueron habitando el planeta. Nuevamente hubo guerras a causa de pensamientos contrarios que dividió a toda esa gran comunidad de clones en dos grupos.

Con el tiempo, los científicos detectaron la presencia de un cuerpo extraño que en algunos años entraría al sistema y chocaría irremediablemente con su planeta. El gobierno intentó unir nuevamente los pueblos pero no tuvo resultados satisfactorios, ya que se pensaba que todo era parte de una estrategia para conseguir partidarios de su ideología. Reunió entonces a su gente y organizó una campaña de salvamento, preparó varias decenas de naves que pudiesen sacarlos del planeta y acondicionarían algún planeta o luna cercanos que pudiesen habitar.

Tenían tres opciones: La Tierra, planeta habitado hacía miles de años y que no era garantía de un buen lugar en donde poder estar seguros; Ganímedes, una de las principales lunas de Júpiter y que se encontraba prácticamente lista para ser habitada; y Marte, habitado también, pero demasiado cercano.

El cuerpo extraño era Hercólobus, planeta gigante de un sistema solar alejado, que gira alrededor de su estrella Thilar y que con todo y sistema se acercaría al nuestro para causar daños irreparables. Reunió a su gente y partió a Ganímedes, primero con un gran número de científicos que acondicionarían el satélite para ser habitado, y luego con el resto de su gente. Una vez mudados, y acostumbrándose a su momentáneo hogar, sólo quedaba esperar a que todo colapsara. La gente que quedó en el planeta, determinó que la catástrofe estaba muy cerca y que debían salvarse, abandonando el planeta también y hospedándose en la Tierra en donde se instalarían en un continente no habitado y se darían a conocer a los primitivos humanos como una raza de seres superiores y con grandes adelantos tecnológicos. Construyeron ciudades en ese continente, ciudades impresionantes, muy adelantadas para la época terrestre. A ese continente se le conoció como la Atlántida. Los habitantes marcianos estaban más adelantados que los pueblos terrestres, pero no lo suficiente para poder abandonar su planeta...

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El momento estaba llegando y luego de muchos años de espera presenciarían lo que sería el acontecimiento más grande de todos los tiempos. Aquel astro fue adentrándose en nuestro sistema para traer consigo más de una modificación astronómica, como lo fue la destrucción total de este pequeño planeta y la expulsión de sus restos por el sistema solar para llegar a convertirse en lo que es hoy: asteroides que giran en torno al sol. Pero no todo el planeta se encuentra girando. Otros millones de fragmentos fueron lanzados hacia los demás planetas cual batallón de fusilamiento dispara sin asco a su reo. Una espectacular lluvia de tierra, polvo y roca se precipitó sobre la Tierra y Ganímedes, mientras que la civilización marciana era terriblemente sacudida a causa del acercamiento de aquel gigantesco astro bien llamado Ajenjo. Sólo sus vestigios pueden ser vistos hoy. En la Tierra, los continentes fueron sacudidos y movidos de su lugar; pedazos de tierra emergían mientras otros se hundían, entre ellos aquel pedazo de tierra que los habitantes espaciales habían tomado prestado. Todos ellos fallecieron. Una interminable lluvia de polvo cósmico llenó la Tierra, a la vez que miles morían a causa de las inundaciones que a cada hora se iban manifestando. Continuos terremotos y quebrantamientos continentales originaron que la faz de la tierra cambiara radicalmente. Con esta catástrofe, los ejes terrestres -los cuales se hallaban completamente centrados- sufrieron un desvío, provocando así cambios climáticos de toda índole. El ambiente era caótico: zonas que presentaban climas templados, cambiaron, y el enfriamiento paulatino se apoderó de ellos. Los ambientes fríos se tornaron cálidos y muchas especies animales y vegetales se extinguieron, debido a que una espesa nube de polvo cubrió la atmósfera impidiendo el paso de la luz solar. Con el transcurrir del tiempo, aquellos seres "hospedados" en Ganímedes, llegaron a la Tierra en busca de gente a la cual pudiese ayudar... y la encontraron. La Tierra se encontraba casi desierta en sus costas mientras que los que habitaban zonas altas llegaron a salvarse. (Mateo 13.15)

El sol no se dejó ver durante meses. La Tierra se halló cubierta de tinieblas durante mucho tiempo. La fotosíntesis se detuvo y el aire se contaminó. Pero el llegar de estos seres extraterrestres trajo consigo más que una simple visita. Trajo consigo la reconstrucción del planeta y la conformación de un nuevo orden de las cosas... una nueva raza.

"Al principio Dios creo el cielo y la tierra. La tierra estaba desierta y sin nada las tinieblas cubrían los abismos, mientras que el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas" (Génesis 1.1-2)

Por esos tiempos, muchos seres humanos terrestres tenían una particularidad muy especial: eran andróginos, esto es, poseían ambos sexos dentro de un mismo cuerpo. Su reproducción no era sexual y todos ellos presentaban apariencia femenina, aunque los había en menor porcentaje. Los seres extraterrestres que nos habían ayudado iniciaron una ardua labor de investigación, ya que vieron en el ser humano andrógino una esperanza generacional para ellos. Para lograr esto, construyeron un sofisticado centro de genética humana en la Tierra... en un lugar del Oriente.

"El día en que Yahvé hizo los cielos y la tierra, no había arbusto ni planta silvestre, pues Yahvé Dios no había hecho llover todavía sobre ella, ni existía el hombre para cultivar el suelo. Sin embargo brotó desde la tierra un manantial y regó toda la superficie. Entonces Yahvé formó al hombre con polvo de la tierra y sopló en sus narices aliento de vida y lo hizo un ser viviente. Luego Yahvé plantó un jardín en un lugar del oriente llamado Edén". (Génesis 2.5-8)

El ser humano primitivo, tenía aún estragos de sus antepasados, y buscaban reproducirse teniendo sexo con animales, (zoofilia) pero ninguno de ellos le sirvió para sus propósitos.
"El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos a alguien semejante a él para que lo ayudara." (Génesis 2.20-21)

Pero los experimentos fueron más allá, desviaron la naturaleza y quitaron a los humanos aquella particularidad muy propia de sí: el androginismo. El ser humano andrógino se convirtió entonces en lo que es hoy, dos seres sexualmente distintos. Los cromosomas fueron alterados, el sexo en el ser humano modificado. Tenían a un ser que en determinado momento tuvo dos sexos en un solo cuerpo y que por una "pequeña" manipulación genética había llegado a establecerse con un solo sexo. Macho y hembra los creó...

"Entonces Yahvé hizo caer en un profundo sueño al hombre y este se durmió. Y le sacó una de sus costillas, tapando el hueco con carne. De la costilla que Yahvé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó con el hombre." (Génesis 2.21-22)

Modificaron su estructura genética. Ya que estos humanos presentaban los cromosomas masculino y femenino, "simplemente" quitando el cromosoma correcto, podían crear a un hombre o a una mujer; sólo era cuestión de tapar el hueco genético con los cromosomas faltantes. Así es que tomaron a varios seres andróginos e iniciaron sus experimentos. A unos los volvieron machos y a otros, hembras. Pero el instinto animal que en estos seres humanos -macho y hembra- habitaba, fue el que determinó qué debían hacer dos sexos diferentes para sobrevivir. El coito se iba a inaugurar en ellos, aunque ya existían seres humanos sexualmente distintos. Los seres extraterrestres que los vigilaban en todo momento, para efectos del experimento, lo prohibieron terminantemente. Pero la naturaleza fue más fuerte...

"La mujer vio que el árbol era apetitoso, que atraía la vista y que era muy bueno. Tomó de su fruto y lo probó y lo pasó enseguida a su marido, quien también comió. Entonces se les abrieron los ojos y se dieron cuenta que estaban desnudos y se hicieron unos taparrabos cosiendo hojas de higuera..." (Génesis 3.1-7)

A partir de ese momento se dieron cuenta de lo que significaba tener que unirse a otro ser y aceptaron este hecho extrañados... Pero los seres espaciales no lo tomaron bien, sino que significó para ellos la pérdida de decenas de años de investigación. Estos seres notaron entonces que no podían distorsionar más la naturaleza del ser humano y se separaron de ellos por algún tiempo.

"He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, pues se hizo juez de lo que es bueno y malo. No vaya a alargar su mano y tome también del árbol de la vida. Pues al comer de ese árbol vivirá para siempre". (Génesis 3.22)

Los seres humanos andróginos que quedaban no aceptaron lo que estos seres habían hecho con sus hermanos terrestres a los cuales quitaron su naturaleza original. Así es que se revelaron contra ellos y atacaron en una acción conjunta a aquellos seres mal vistos por esos tiempos. Pero los seres extraterrestres se defendieron y expulsaron al hombre de sus dominios...

"Por ello lo echó de la tierra del Edén para que trabajara la tierra de donde había sido formado. Y habiendo expulsado al hombre, puso querubines al oriente del jardín del Edén y un remolino que disparaba rayos para guardar el camino del árbol de la vida". (Génesis 3.24)

A partir de este momento y con el correr del tiempo, el androginismo casi se extinguió y nuevos seres humanos poblaron la Tierra mientras que estos seres espaciales los observaban. Todo lo ocurrido fue narrado oralmente de generación en generación. Los experimentos que estos seres espaciales realizaron, los seguirían haciendo, pero esta vez se presentarían al ser humano como seres que pretendían ayudarlos. Ya que llegarían en portentosas naves fuertemente iluminadas, en medio de la noche, los antiguos los denominarían ángeles y los servirían sin cuestionar. Esto los ayudó, ya que debían colocar en el ser humano cierto elemento que lograría crear compatibilidad entre humanos y extraterrestres. Y una vez que lo lograron, estos seres espaciales se unieron a las mujeres terrestres...

"Cuando los hombres empezaron a multiplicarse sobre la Tierra y les nacieron las hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas y tomaron por esposas de entre todas aquellas que les gustaron". (Génesis 6.1-4)

Luego colonizaron otros continentes, dejando sus enseñanzas y genes en grandes culturas antiguas, como la Egipcia, la Maya, la Azteca, La Inca y otras... Así, adaptaron la Luna, construyendo una compleja estación espacial en su interior y desde la cual nos están vigilando actualmente.

Esta historia, bastante "irreal", muestra entre sus líneas, algunos hechos y datos que muchos no hemos tomado en cuenta acerca de nuestro verdadero origen. Si analizáramos un poco más la Biblia y textos o historias de culturas antiguas, caeríamos en la cuenta que realmente nuestro pasado, o nuestra historia primitiva, es muy diferente a lo que todos creemos...